No sólo son historias de superación

NO SÓLO SON HISTORIAS DE SUPERACIÓN –
LA DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y EL DEPORTE

Entendemos deporte como actividad o ejercicio físico, sujeto a determinadas normas, en que se hace prueba, con o sin competición, de habilidad, destreza o fuerza física (RAE). Pero el deporte no es solo un componente de habilidades y destrezas físicas sino que también implica un nivel cognitivo, alto o bajo, que permite que cada uno de estos se desarrolle de una manera efectiva hacia el objetivo que queremos conseguir.

Cuando hablamos de deporte para personas con discapacidad intelectual (DI) nos viene a la mente el deporte adaptado, ese tipo de deporte que solo ellos/as, las personas con DI y/o enfermedad mental pueden practicar, un deporte que se adapta a las necesidades y características de cada persona. Esta tipología deportiva se centra mucho en la individualidad de los deportistas quedando así los deportes de equipo en un segundo plano.

Uno de los motivos de la individualidad deportiva en personas con DI es la colaboración y oposición que implica el juego de deportes de equipo. En muchos de los deportes además se comparte espacio cosa que hace que haya contacto entre oponentes. Este hecho puede provocar más nerviosismo en los/as participantes favoreciendo así las conductas disruptivas de las personas con DI y/o enfermedad mental.

En el deporte, los/as entrenadores/as a través del planteamiento de metas y objetivos, hacen que los deportistas deban avanzar y por consiguiente superarse para lograr tales objetivos. Con las personas con DI y/o enfermedad mental pasa exactamente lo mismo y llegados a este punto me planteo: ¿es esto lo que se hace con los/as deportistas con DI?

Muchas veces somos las personas externas a los deportistas con DI (familiares, amigos/as, entrenadores/as, compañeros/as…) quienes ponemos las barreras a estas personas y quienes los/as limitamos sin ni siquiera conocer el poder de sus acciones deportivas. La sobreprotección y el miedo hacen que a las personas de estas características se les prive del placer de practicar deporte y poder mejorar con él.

El entrenador de futbol americano Jimmy Johnson dijo: Trata a una persona como es, y permanecerá como está. Trátala como podría ser, y se convertirá en lo que puede llegar a ser”.

Si como responsables nos centramos solo en lo que las personas pueden hacer, éstas harán lo que saben hacer, mejorando su técnica pero no mejorando sus capacidades. Si por el contrario hacemos que los/as deportistas prueben con distintos deportes, sin importar lo que saben o no saben hacer y teniendo en cuenta que inicialmente las actitudes de estas personas pueden ser desfavorables por la inexperiencia a la actividad y el nerviosismo que esto les puede provocar, la mejora no solo será a nivel deportivo sino que también se mejorará la autosuficiencia, la autogestión de emociones y la manera de afrontar la vida.

La experimentación de nuevos ámbitos deportivos les da a los/as deportistas con diversidad funcional nuevas sensaciones y sobretodo la oportunidad de caerse, hacerse daño, alegrarse, enfadarse, etc. Durante estas sensaciones se producen sentimientos y emociones que pueden alterar el buen funcionamiento de la actividad que propongamos, hecho que aterra y que siempre se intenta evitar. Pero esta alteración puede verse como una experimentación de las emociones que, sin querer, nos está llevando a la experiencia, experiencia la cual provoca la gestión de la emoción en una acción posterior similar a la vivida.

Por ejemplo, un/a jugador/a con DI choca contra un/a jugador/a del equipo contrario en la lucha por un balón y éste cae al suelo. Después de caer el/la mismo/a jugador/a se enfada, se altera su conducta increpando a el/la jugador/a contrario/a, saliendo de la pista e insultando incluso a el/la entrenador/a que intenta calmarlo/a. Al conseguir la calma de esta persona, el/la entrenador/a, mediante reflexiones (feedbacks) negativas y sobre todo positivas, le convence de que no le ha pasado nada y que puede continuar, solo ha sido parte del juego. Por otro lado y sin rencor, el/la otro/a jugador/a debe darle la mano amigablemente como si nada hubiera pasado. Por consiguiente, la siguiente vez que esta persona caiga al suelo, gracias a la experiencia y las reflexiones que le transmitan las personas responsables, llegará a entender que esta acción es fortuita, aunque continúe enfadándose pero sin una alteración de conducta tan evidente.

El planteamiento de objetivos deportivos crea una necesidad de tener resultados inmediatos para conseguir resultados concretos (como puede ser la victoria de partidos, los goles realizados, los balones robados, las faltas cometidas, etc.). Si estos objetivos son trasladados al ámbito del deporte y la DI, los deportistas solo mejoraran, y en el mejor de los casos, sus condiciones técnico-tácticas, sin mejorar ni tener en cuenta los aspectos fundamentales deportivos como son el compañerismo, la auto gestión de las emociones, la auto superación y la constancia. Por ello no debemos centrarnos en aquello que los deportistas, tanto con DI como sin ella, saben hacer sino que debemos insistir para que aprendan todo aquello que les puede acercar el deporte.

De esta manera, por la lucha, entrega y sacrificio que los/as deportistas con discapacidad intelectual y/o enfermedad mental ponen en sus actividades deportivas tiende a que su práctica deportiva se convierta en una historia de superación de la propia persona, pero el objetivo no es que la manera de ver el deporte en estas personas sea un hecho puntual sino un hecho que esté implícito en la vida de cualquiera, necesario e indispensable para la mejora de cada uno/a.

De esta manera puedo asegurar que el camino no es fácil pero es muy gratificante ver el resultado.

Cynthia González Pinteño
Coordinadora de proyectos de la Asociación Demanoenmano
Graduada en ciencias de la actividad física y el deporte especializada en discapacidad intelectual