El Poder Transformador de la Inclusión Laboral

Mi Experiencia como Preparadora Laboral para Personas con Discapacidad Intelectual

Hace un año, mi vida cambió cuando empecé a trabajar como preparadora laboral para personas con discapacidad intelectual. Desde entonces, cada día ha sido una lección de resiliencia, empatía y crecimiento mutuo. Mi labor va más allá de enseñar habilidades; se trata de empoderar a personas que, en muchos casos, nunca se han sentido verdaderamente capaces y válidos, y es que el sentirse útiles y realizados laboralmente favorece significativamente en su autoestima, tal como afirma Akkerman et al. (2016).

Acompañar a estas personas en su camino hacia la inclusión laboral es una experiencia profundamente transformadora. Les ayudo a desarrollar tanto habilidades técnicas como sociales, pero lo más importante es ver cómo, a través de pequeños pasos, empiezan a creer en sí mismos. La preparación para entrevistas y la formación profesional son sólo una parte del proceso. Lo realmente significativo es ver como se desenvuelven en las prácticas (AESE Asociación Española de Empleo Con Apoyo, s. f.), van encontrando su lugar y van descubriendo sus talentos ocultos.

Una de las mayores recompensas de mi trabajo es ver el brillo en sus ojos cuando logran conseguir y mantener un empleo. Este momento de triunfo no sólo les empodera a ellos, sino que también me fortalece a mí. Cada logro compartido es un recordatorio del poder del apoyo y la dedicación. Ver como son felicitados por sus jefes y compañeros de trabajo no sólo valida su esfuerzo, sino que también demuestra a todos a su alrededor el valor de la inclusión y el respeto por la diversidad (Schur et al., 2005).

El impacto de mi trabajo no se limita a las personas a las que apoyo directamente. He visto como la inclusión de personas con discapacidad intelectual mejora el ambiente laboral en las empresas. Los compañeros de trabajo aprenden a valorar las diferencias, a ser más pacientes y a construir un entorno más solidario y colaborativo. La inclusión no solo beneficia a quienes son incluidos, sino que enriquece a toda la comunidad laboral.

Mi labor también implica un seguimiento constante, tanto para la persona empleada como para la empresa. A medida que ellos ganan confianza y autonomía, mis seguimientos se espacian, pero nunca desaparecen. Siempre estoy ahí, observando, aconsejando y ajustando el apoyo según sea necesario. Este acompañamiento continuo asegura que tanto la persona como la empresa se sientan respaldadas y capaces de superar cualquier desafío (AESE Asociación Española de Empleo Con Apoyo, s. f.).

Trabajar en este campo me ha enseñado que el empoderamiento es un camino de dos vías. Al ayudar a otros a descubrir su potencial, yo misma he encontrado una nueva fuente de fortaleza y propósito. Cada sonrisa, cada meta alcanzada, cada agradecimiento sincero me llena de energía y me motiva a seguir adelante. Ser preparadora laboral es, sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras y transformadoras de mi vida.

La inclusión no es solo un ideal; es una realidad que podemos construir juntos, paso a paso. Las personas con discapacidad intelectual tienen tanto potencial como cualquier otra, y cuando se les da la oportunidad y el apoyo adecuado, pueden alcanzar grandes metas (Gálvez et al., 2014). Mi objetivo es continuar inspirando a otros a ver más allá de las etiquetas y a reconocer el verdadero valor de estas personas increíbles. Juntos, podemos construir una sociedad más inclusiva y justa, donde todos tengan la oportunidad de brillar y de contribuir de manera significativa (Schur et al., 2005).

Cada día en este trabajo es una oportunidad para aprender, crecer y celebrar juntos los logros, grandes y pequeños. Al ayudar a otros a descubrir su verdadero potencial, también descubro lo mejor de mí misma. Juntos, podemos hacer una diferencia real y duradera, empoderándonos mutuamente y construyendo un futuro más inclusivo para todos.

Judith Granados Aixa
Psicóloga colegiada y Preparadora laboral

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