Quiero que mi hijo haga deporte

Carlos tiene 14 años, actualmente está desarrollando tres deportes, balonmano, bádminton y running. Podrían ser más o ninguno, pero hasta llegar aquí se ha tenido que llamar a muchas puertas, muchas se han abierto y otras no. Como dicen los abuelos “nunca olvides de dónde vienes”.  Durante este tiempo, hemos encontrado personas dispuestas a entregar su tiempo en ayudarlo, algunas intentándolo, fracasaron porque para entrenar a personas con capacidades diferentes no sólo se requiere un conocimiento de la actividad a realizar, sino también una capacidad de comprender su singularidad, y entender qué necesidades tienen para poder dar una respuesta ajustada.

Como padre de un niño con autismo, la oferta lúdico-deportiva es escasa y la poca que hay no está muy bien divulgada, por lo que la primera opción suele ser probar en algún club de la ciudad donde vives, porque algún amigo de tu hijo va allí. Pero tras varios intentos, desistes en este camino y es cuando te das cuenta de que no hay nada para estos/as niños/as; o es tan cara que no te lo puedes permitir y empiezas a buscar en las poblaciones cercanas y al final cuando consigues un club que tiene una sección “especial” es cuando ves la luz.

Nuestra peculiar historia empieza cuando Carlos tenía unos 6-7 años y tras varios meses buscando una actividad donde Carlos realizase un deporte, donde compartiese momentos con otros/as niños/as dentro de la población donde vivimos, no encontramos NADA y lo que encontramos era poniendo una persona de apoyo para Carlos. Este recurso suponía un coste adicional, cosa que en nuestro caso no podíamos sufragar, así que sólo nos quedaba posibilitarle deportes donde nosotros hiciésemos de monitores. En nuestro caso fue la bicicleta y la natación.

Con estos deportes conseguimos mejorar las habilidades de Carlos y aumentar su autonomía, porque con la bici llegamos a realizar más de 20 Km. Personalmente esto fue un subidón de moral para todos y en especial para él, ya que le permitía realizar deporte a su ritmo. Con estos deportes, Carlos ya se desfogaba y eliminaba sus nervios, y le iba muy bien, pero NO conseguíamos una integración social porque no lo podía compartir con otros/as niños/as. Después de varios años, empezamos a buscar deportes a través de nuestros/as compañeros/as de trabajo, amigos/as…, los cuales nos iban explicando lo que hacían sus hijos/as y nos animaban a probarlo.

Intentamos realizar judo para seguir mejorando la movilidad y para aumentar la seguridad en si mismo. La actividad estaba guiada por personal “supermotivador y superinteresado” en que Carlos fuese a realizar judo con ellos/as, todo fue muy bien durante los primeros meses, pero como no podía estarse quieto cuando tocaba estarlo o hacer una actividad cuando se lo solicitaban, uno de los/as entrenadores/as tenía que estar tan pendiente de él, cosa que sobrecargaba de trabajo al segundo. Recuerdo que para hacer un “barrido” los/as profesores/as jugaban con los pies como un stick de hockey y tenían que ir golpeando las pelotas como si fuesen jugadores/as de golf…me gustaba mucho esa actividad hasta que Carlos empezó a jugar a futbol con las pelotas). En ese momento entendí el cargo de trabajo que tenían los/as entrenadores/as con mi hijo, al cual le era difícil seguir las indicaciones de los/as entrenadores/as y esto requería de un/a tercer/a entrenador/a de apoyo.

Esto nos llevó a plantearnos, continuar solo con la bici y hacer deporte guiado por mí y por mi hijo David, ya que desde que eran pequeños, Carlos siempre quiso hacer lo que hacía David.

En este momento su psicóloga estuvo buscando alternativas de deporte para Carlos y nos propuso una idea muy buena:

  • Junto con la “Associació Esportiva” vinculada al Instituto Blancafort de la Garriga, Una vez por semana iría a realizar running con una monitora personal (Paula Fabregat) y así podría participar en competiciones deportivas de la comarca e incluirse en la red social. Junto con el profesor de educación física Manel Mañas, diseñaron unos entrenamientos con el fin de realizar unas carreras en la Garriga para niños/as de su edad.

En esta etapa, Paula fue clave para Carlos, motivándolo, entrenándolo y haciéndole de liebre en las carreras. Los días de los entrenos los vivía con una pasión desbordada y aunque llegaba destrozado de las carreras que realizaba, estaba tan contento de que esperaba a que llegase el siguiente viernes. El acierto de Paula en la motivación, el acierto de Ana Valls en su continua intención de darle a Carlos un deporte vehicular de integración, nos permitió a toda la familia ver que el túnel estaba abierto y que había luz al final.

Además de esto, Ana Valls, nos volvió conectar con Pedro Reyes (Técnico de deportes del ayuntamiento de Canovelles) y persona con la que compartí momentos muy bonitos en el pasado en el Servei d’Activitats Esportives (SAE) de Canovelles.

Carlos empezó a ir algunos días al grupo EINA que lleva ya una andadura de 25 años trabajando con niños/as con capacidades diferentes y después de esta experiencia, Carlos entró a formar parte del grupo de balonmano “special negre” de Canovelles donde después de dos años, Carlos ha encontrado un lugar en el deporte, un lugar donde expresarse corporalmente y donde compartir momentos con sus compañeros/as.

En esta última temporada 2018-2019, Carlos ha ampliado las actividades a bádminton y running todo dentro del municipio de Canovelles, que ha sabido vehicular el deporte, la integración y la diversidaf funcional.

Tanto mi hijo David como yo, jugamos a bádminton y esto hace que Carlos también quiera jugar con nosotros, por lo que, en esta temporada, Carlos está en el grupo de iniciación donde el entrenador está dedicado íntegramente a su función y yo le ayudo a comprender a mi hijo.  Gracias a todos/as se ha conseguido realizar el primer Campeonato Para-bádminton de Catalunya el pasado 30 de marzo, donde Carlos participó llevándose el aplauso más importante de su vida.

A nivel personal:

  • Los padres no tenemos información sobre deportes adaptados a niños y niñas con necesidades educativas especiales o de asociaciones deportivas o clubs que practiquen la inclusión, por eso creo que se debería de hacer un directorio de estos deportes para tener mayor divulgación.
  • Los ayuntamientos deberían dar una respuesta inclusiva a todas las familias, también a las que sólo esperamos que nuestros/as hijos/as hagan deporte o varios para que tengan una vida más sana y formen parte de la comunidad. En este aspecto tengo que dar las gracias al ayuntamiento de Canovelles por su apuesta deportiva para estos/as niños/as.
  • Tengo que dar las gracias a todos/as los/as entrenadores/as y personas que están apostando por integrar a los/as niños/as con necesidades educativas especiales y a todos/as los/as atletas que facilitan un saludo o una sonrisa a nuestros/as hijos/as, a la organización Demanoenmano por facilitarles un sitio donde nuestros/as hijos/as se sienten unos/as campeones/as y a Ana Valls que gracias a su entusiasmo y ganas de ayudar me volvió a conectar con mi pueblo de nacimiento.

Oscar Blanco
Ingeniero, deportista y padre de Carlos

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