Sexualidad y discapacidad

La Sexualidad Humana es definida por Helí Alzate como “el conjunto de condiciones estructurales, fisiológicas, comportamentales y socioculturales que permiten el ejercicio de la función sexual humana”, nos acompañada durante toda la vida, y tiene un valor distinto que para el resto de seres vivos, ya que para nosotros/as no se basa en el mero hecho de la reproducción, si no como una forma de conexión, comunicación con nosotros/as mismos/as o con otros/as, de placer y disfrute y un largo etc. Ya que el ser humano, tiene capacidad de reflexión, previsión y análisis de su propia conducta, además de tener la capacidad de generar la fantasía y el deseo. 

Pero qué pasa cuando hablamos de discapacidad intelectual, al nivel que sea, que parece que la afirmación de arriba, que suena totalmente incluyente se le coloca un “pero”, ya que en muchas ocasiones cuando se habla de discapacidad intelectual, parece que hablamos de una cosa diferente, ya no hablamos de personas y mucho menos de hombres y mujeres. 

La sexualidad, es un derecho que todos/as tenemos, independientemente de nuestras condiciones, nos permite ser, reconocernos del otro/a, y como hombre o como mujer. Somos seres sexuados desde nuestro nacimiento, en primer lugar con el contacto físico que nos dan nuestros familiares, con los besos, caricias, miradas, esto son signos de amor, que se dan de forma natural en los seres humanos y que empiezan el proceso de cómo nos relacionaremos en un futuro con nosotros/as mismos/as y los demás 

El problema empieza a aparecer, cuando las personas con discapacidad o diversidad funcional, dejan de ser niños/as y sus cuerpos empiezan a desarrollarse, como todo adolescente o adulto, y es cuando tenemos las primeras dificultades, porque el entorno niega la sexualidad de estas personas, esto se debe a varios factores y falsas creencias que rodea la sexualidad de las personas con discapacidad: 

Las personas con discapacidad no tienen deseo ni interés sexual, son como unos/as “niños/as eternos/as 

La realidad es bien distinta, ya que pueden tener deseos, fantasías, necesidad de vínculos emocionales, capacidad para enamorarse, se sienten atraídos/as y sienten también la necesidad de atraer a otros/as. Esto es importante de tener en cuenta, porque se les niega por completo este aspecto de su vida, lo que hace que se impidan todo tipo de conductas relacionado con esto.  

Las dificultades que puedan presentar a nivel físico o intelectual les dificulta el tener unas relaciones reales y de calidad  

El nivel intelectual que puedan tener estas personas o las limitaciones físicas u orgánicas no son determinantes para incapacitar diferentes aspectos de la sexualidad o la capacidad de expresar amor, cariño, respetar a una pareja, etc.  

Entender que también necesitan cierto espacio e intimidad, si la persona esta sobreprotegida esta no se puede desarrollar con normalidad, es decir, si mis cuidadores/familiares están siempre vigilándome y yo siento necesidad de masturbarme por ejemplo lo harán delante de ellos/as, algo que siempre horroriza y asusta a los/as familiares, en estos casos hay que enseñar que la persona necesita INTIMIDAD, y un espacio en el que no esté constantemente vigilado/a.  

Las personas con discapacidad tienen una sexualidad totalmente descontrolada, peligrosa e incluso perversa. 

Esta etiqueta es la que mas estigmatiza la sexualidad para estas personas, y viene generada totalmente por el desconocimiento. El problema radica en que a estas personas se les niega una educación afectivo-sexual, donde se les explica a lo largo de su desarrollo, como cambia el cuerpo y como funciona, cuales son las muestras de atención adecuada y cuáles no, que aprendan a diferenciar el ámbito privado e intimo del público, etc.  

Pero su sexualidad no dista tanto de la de las personas que no muestran ninguna discapacidad, simplemente que al manifestarse de forma pública, suele generar mucho rechazo y es cuando aparecen este tipo de mitos.  

Si se les da educación afectivo sexual lo que pasará es que las conductas sexuales se incrementarán  

Esta preocupación rodeará siempre a la sexualidad en general, ya que es uno de los pensamientos más extendidos, pero tanto en personas con discapacidad como no. Cuando la realidad es más que distinta, la educación afectivo sexual, lo único que hará en enseñar cosas que nadie más les quiere enseñar, les hablara del cuerpo y su funcionamiento, del deseo sexual, de cómo interaccionar, de la intimidad, etc.  

Mientras se les niegue esto, es cuando realmente están desprotegidos, pueden aparecer embarazos no deseados, enfermedades o incluso padecer algún tipo de abuso.  

Por lo que entender la sexualidad mas allá de nuestras limitaciones es la clave para que puedan disfrutarla de una forma segura y plena como todos los demás, y sin olvidar que la piedra angular para conseguirlo siempre será la Educación Afectivo Sexual lejos de los mitos y tabúes.  

¿Cuántos de estos mitos vas a desterrar de tu mente a partir de ahora? 

 

Aida Vallés  

Psicóloga especializada en sexología y terapia de pareja 

BIBLIOGRAFÍA  

Alzate Helí, Sexualidad Humana, Editorial Temis, 2º edición, Bogotá-Colombia 1987, páginas 5 y 55.  

Educación Sexual y Discapacidad, Félix López Sánchez, Catedrático de Psicología de la Sexualidad. Universidad de Salamanca. III Congreso “La Atención a la Diversidad en el Sistema Educativo”. Universidad de Salamanca. Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) 

 

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