Fundación que fomenta el deporte en personas con discapacidad intelectual, salud mental y poblaciones en situación de vulnerabilidad / exclusión social
Fundación que fomenta el deporte en personas con discapacidad intelectual, salud mental y poblaciones en situación de vulnerabilidad / exclusión social

Experiencias vividas en aula específica de un centro ordinario con alumnos y alumnas con TEA

La primera premisa para este artículo es hacer constar que se habla desde la experiencia sencilla de una profesora terapéutica. Bien es verdad, que no falta la pasión y la creatividad como elementos esenciales para avanzar en el encuentro con cada uno de los alumnos.

Al iniciar el camino como profesora de personas con capacidades diferentes, y específicamente con un grupo de alumnos y alumnas con TEA, el primer objetivo fue conocer los puntos fuertes de cada uno de los chicos y chicas para desde ellos poder avanzar y fortalecer su personalidad.  Desde la observación y el encuentro inicial aparecían elementos muy importantes en los alumnos: alguno buscaba que las cosas se cayesen, otro giraba y pedía que le girasen, otro quería saltar y saltar y otro se reía enormemente si se corría detrás de él.  En todos había gran participación y felicidad si se les ofrecían esos movimientos, además del agua como otro elemento de satisfacción. Por ello se introdujo como medio de motivación que cada día apareciese en las agendas de trabajo una actividad con las distintas estrategias para lograr su mayor interés por todo lo que se les proponía antes de dichas estrategias. Los chicos cambiaron muchas de sus formas más estereotipadas o incluso de frustración o de negación para implicarse más en las propuestas que se les hacía y lograr la imagen de la actividad física para llevarla a cabo.

10 PPV 202001 FOTO1

Viendo la importancia tan relevante que iba teniendo en la consecución de los objetivos del día a día, se mejoraron las actividades y se construyeron distintos patines con madera, de formas distintas, dibujos diferentes, tirados por cuerdas y con varias ruedas capaces de hacer más fácil los giros, la velocidad o las piruetas que quisiesen.  Siendo una actividad que les hacía reir, tener una dosis de alegría inmensa, se buscó que fuera además momento de integración con compañeros de las aulas de referencia para disfrutar juntos y aportar un intercambio de vivencias que no fueran siempre de menor intensidad por parte de los chicos con TEA. En estas actividades eran ellos quienes tenían el listón más alto en la competencia y capacidad de dominio de los elementos. La integración adquirió una calidad significativa. Se introdujeron más actividades tales como colchonetas y circuitos con rampas y carreras. La actividad física vivida con los compañeros presentaba una imagen de encuentro, de alegría por unos y unos otros. No había compañeros que ayudaban y no eran agentes activos de la actividad, sino que lo que se veía eran chicos que disfrutaban de la actividad sin distinción en el desarrollo de la misma. Se fueron introduciendo más elementos de dificultad, de velocidad, de caída de elementos y la respuesta de los chicos y chicas con TEA en otras áreas del proceso de aprendizaje estaba dando un salto cualitativo importante. Los compañeros de las aulas de referencia también manifestaban cada día más normalidad y mucha mayor empatía con sus compañeros de capacidades diferentes. Hablaban de los puntos fuertes, de lo que disfrutaban, de las habilidades que veían en ellos y hasta de lo que aprendían de estas actividades y que ellos no dominaban de igual forma. Se olvidaban las estereotipias, las imágenes más extrañas o impactantes a primera vista de sus compañeros con TEA.  Poco a poco se fueron haciendo grupos entre chicos y chicas con TEA y compañeros y compañeras neurotípicos donde la empatía era el punto fuerte elemental para comprender el comportamiento. La frustración bajó el listón en unos y en otros, la precipitación cambió en los chicos y chicas con TEA y se iniciaba algo precioso: los chicos y chicas con TEA buscaban a sus compañeros, se fijaban en sus capacidades para buscar con cuál se encontraban más cercanos bien por su fuerza, por su tono de voz, por su calidez, por su paciencia, por su rapidez en la carrera… y además se estimulaba el deseo de comunicarse. Aprendieron los nombres y les llamaban, o lo hacían con algún gesto creativo e identificativo. Había una cierta comunicación que poco a poco fue creciendo y convirtiéndose en amistad, en no poder pasar indiferente ante la vida de los compañeros y compañeras con TEA, pero también viceversa. La palabra amigos entró a formar parte del repertorio de los reforzadores como lo era la chuche, las patatas, la tablet o el juguete preferido.

10 PPV 202001 FOTO2

A través de estas actividades, los logros se iban consiguiendo en otras actividades no tan buscadas por los chicos y chicas con TEA. Así se inició otra nueva experiencia muy bonita: un grupo de balonmano integrado.  El entusiasmo por estar juntos y jugar era muestra de que les ayudaba y les agradaba. Se miraban y seguían lo que los compañeros les indicaban, aprendían de la observación porque sus amigos eran parte de sus reforzadores y lo que les ofrecían también era reforzador por este motivo. El entrenamiento en balonmano refleja momentos de gran alegría. Se escuchan las risas al correr, al intentar buscar la pelota, en el momento de pasarla al compañero, botar o tirar a gol. Pedir la pelota, pasarla, mirar hacia dónde se mueve la misma o estar pendientes de que te la piden, al igual que botar o no pisar la línea eran logros de una gran importancia para transferirlo luego a la concentración y la continuidad en actividades más específicas de trabajo del aula. Muchos de los objetivos propuestos para lograr en el desarrollo del trabajo del aula pasan por la práctica primeramente en las actividades deportivas. Así los chicos y chicas tienen como recurso de aprendizaje el mejor libro: las actividades deportivas y de actividad física.

Después de más de 18 años, la constatación de las ventajas que potencian el deporte y actividades físicas al desarrollo global bien sea cognitivo, emocional y de comunicación en los muchachos con capacidades diferentes, específicamente al grupo del Trastorno con Espectro Autista (TEA) es significativa e invita a seguir con todo ello como gran estrategia y herramienta en el proceso de enseñanza.

Josefina Rodríguez Bravo

Profesora terapéutica y profesora asociada de Universidad de Alicante.

Spread the love